Acercando el Cine | Acercando el Cine presenta documental sobre mujeres chilenas, aguerridas y luchadoras
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Acercando el Cine presenta documental sobre mujeres chilenas, aguerridas y luchadoras

Acercando el Cine presenta documental sobre mujeres chilenas, aguerridas y luchadoras

El documental cuenta la hazaña del movimiento Mujeres por la vida, agrupación que nació como resistencia a la dictadura de Pinochet, denunciando sus atropellos.

Hoy y no mañana, dirigido por Josefina Morandé y producido por Consuelo Castillo, estrenó hace dos meses a nivel nacional y es el film elegido para el mes de junio del programa “Acercando el Cine”, el cual se encuentra en 6 ciudades del norte del país; Alto Hospicio, Antofagasta, La Serena, Vicuña, Coquimbo y Ovalle. Hoy y no mañana, la hazaña de un grupo de chilenas que desafió la dictadura de Pinochet con acciones políticas cargadas de humor e ironía. La película revela una historia poco conocida de la época, y que antecede a las nuevas generaciones de mujeres que se organizan hoy en torno a las reivindicaciones feministas.

“A través de Mónica Echeverría, la mayor de todas estas mujeres, me enteré de la existencia de Mujeres por la vida, ella me habló de las acciones que realizaron durante los años de dictadura. Me motivó y apuró el hecho de rescatar este material junto a ella”, explica Morandé, quien utilizó abundante archivo audiovisual de la época y de paso reafirmó la importancia de relevar la historia como se merece, pensando en el contexto feminista actual.

El colectivo nace en 1983 a raíz del impacto que generó la inmolación de Sebastián Acevedo, padre de dos jóvenes detenidos por la Central Nacional de Inteligencia (CNI). La declaración pública que se leyó para constituirse como organización la titularon Hoy y no mañana, y por eso el documental se llama así. Sus integrantes realizaban actos relámpagos pacíficos y marchas públicas que buscaban generar impacto en la población usando el humor como principal arma.

Un legado desconocido

A Josefina la motivó el hecho de que esta historia no había sido contada, “nadie sabía del aporte que Mujeres por la vida hizo en la historia de Chile, sobre todo pensando en las generaciones jóvenes”, dice. Porque a través de los testimonios, el documental da cuenta del legado de estas mujeres -que a través de sus acciones políticas y artísticas- abrieron camino a las jóvenes que hoy reivindican sus derechos.

Misma visión tiene la fotógrafa Kena Lorenzini, miembro de la agrupación y quien es parte del documental. “Yo era la más chica del lote, en ese tiempo ellas me veían reporteando en las marchas y cuando me invitaron a participar de Mujeres por la vida acepté de inmediato, porque éramos todas mujeres diversas, de todas las clases sociales, algunas sindicalistas, otras ligadas al mundo del arte, al principio no todas éramos feministas y terminamos siendo todas feministas”, cuenta.

Luego, cuando la convocaron para el documental, de nuevo quiso ser parte sin dudar, “la creatividad con la que enfrentamos a la dictadura es un ejemplo que les sirve a las mujeres de hoy, necesitamos de regreso esa “guerrilla creativa urbana” que tanta falta hace”, dice Kena.

Par la directora, es importante reflexionar y construir “este hilo de transmisión, hasta ahora bastante invisible, para inspirar y fortalecer la nueva oleada feminista que lucha contra el patriarcado y el capitalismo. Así mismo, que el movimiento feminista actual pueda ver el origen de su propia lucha, y honrar y secundar a todas las mujeres que estuvieron antes que ellas en las calles”.

Experiencia de primera persona

La productora del documental es Consuelo Castillo, hija de Fernando Castillo Velasco y de Mónica Echeverría, periodista y escritora, y una de las protagonistas de la película. “Tenía 12 años para el Golpe de Estado. Crecí en el seno de una familia herida por la represión y la muerte, viví unos años de exilio en Inglaterra y regresé a Chile en plena dictadura, en 1978”, cuenta.

La juventud de la productora transcurrió en tiempos oscuros, y sin embargo “remecidos por movimientos subterráneos de rebeldía, entre estos el movimiento Mujeres por la vida, del cual mi madre era activista y fundadora”, cuenta. Junto a ellas, Castillo experimentó formas de ser rebelde, desde la intimidad de las reuniones a las manifestaciones de resistencia política en la calle. “En esas circunstancias límites, junto a este grupo de mujeres, una tajada de mí se hizo indomable para siempre”, agrega.